Es increíble como esta lectura menciona tantas verdades, me sentí muy identificado, especialmente porque habla de los maestros novatos (siendo yo uno de ellos). Menciona detalles importantes como que maestro se es por vocación, pero un buen maestro se forma mediante la práctica y la experiencia, que lo enriquecedor de ser maestro es que trabajamos con individuos pensantes y con sentimientos.
Creo que todos tenemos un papel que representamos frente al grupo, un “yo” diferente que no le permitimos errores o distracciones que puedan afectar nuestro desempeño frente al alumno. Así tratamos de lograr una buena clase (aquella que se recuerda con gusto, aquella en la que aprendemos sin darnos cuenta, aquella en la que nosotros mismos como profesores aprendemos algo nuevo). En este tipo de clase, el alumno tiene que participar y para que participe tiene que estar interesado y para que el alumno se interese en el tema a estudiar tenemos que lograr que necesite esta información, es decir, que le encuentre un sentido útil en su vida ACTUAL diaria.
Hay que recordar que no lo sabemos todo, y tampoco tenemos ni conocemos todas las herramientas necesarias para una buena clase. Constantemente las generaciones cambian, los métodos y la comunicación también; en una clase nunca para la comunicación, ya sea verbal o no. El maestro y los alumnos están en constante comunicación. Se necesita de una simple mirada o un gesto para motivar, felicitar ó asustar a un alumno, por lo que tenemos que actualizarnos y no me refiero a más estudios, sino simplemente en poner atención a nuestros alumnos, ellos pueden actualizarnos en muchos temas, uno de ellos la disciplina, la disciplina tiene que ser un acuerdo mutuo guiado por el docente. Tenemos que ser flexibles y recordar que no estamos en el ejército, sino en un salón de clases con jóvenes que aun están formando sus identidades propias.
No olvidemos que todo nuestro trabajo esta enfocado a nuestros alumnos. Todo lo que hacemos es para ellos. Un buen maestro se reconoce no por la cantidad de conocimientos que posee, sino por la cantidad de alumnos que han heredado esos conocimientos.Tal vez sea un trabajo ingrato a los ojos de los demás. Pero para nosotros es la manera de vivir por siempre a través de la memoria de nuestros alumnos. Hay que educar para la vida y en el trayecto transmitir nuestros conocimientos.
viernes, 25 de diciembre de 2009
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