martes, 17 de noviembre de 2009

Tras realizar este análisis de mi metodología y las nuevas propuestas existentes, llego a la conclusión de que mi modo de trabajar difiere un poco con las nuevas enseñanzas, pero no es tanto mi forma de trabajo, mejor dicho, los recursos y el antecedente con el que trabajo es el problema.
Las nuevas enseñanzas se aplican a escenarios “cómodos” en los cuales el joven ya posee un base gramatical y un domino (básico) aceptable del inglés. Cosas que realmente no se aplican al contexto en el cual laboro.
Metodologías como practicar a través de películas, en las cuales encontramos situaciones totalmente cotidianas, actividades totalmente destinadas a desarrollar la habilidad de listening, o aplicar actividades dinámicas y divertidas donde (nuevamente) la principal meta es practicar, no tanto aprender.Desgraciadamente, los contenidos que se aplican en el bachillerato son los mismos que se aplican en secundaria, es decir, no hay un seguimiento entre los contenidos. Pero esto no quiere decir que el estudiante no tiene problemas con las materias, desafortunadamente los alumnos llegan al bachillerato como si nunca hubiesen tenido una sola clase de inglés en su vida (no puede generalizar, afortunadamente hay jóvenes con niveles muy altos de dominio de inglés, pero son muy pocos). Esto provoca que no sea factible aplicar nuevas metodologías que consisten principalmente en PRÁCTICAR el idioma más que aprenderlo.

No hay comentarios:

Publicar un comentario